El sueño me vence, me arropa, me mece, una, dos, tres horas y no más, no me he recuperado pero estos párpados obstinados inducen al cuerpo a precipitarse fuera de la cama, siento mis extremidades estar inquietas, todo, todo, menos yo, está activo, busco la manera de volver debajo de las cobijas, enrollarme con las sábanas, y un boleto al tren de lo sueños aferrandose a mis dedos; es tarde, va de arriba a abajo, caminando a prisa, yo desahuciada, tranquila, quiero quedarme, disminuirme y perder, a ti, el tiempo, mi fe. Ella se va, ellas siguen, atentas, llenas de vida, yo me detengo en la puerta, retrocedo y apago el interruptor de luz, vuelvo a la cama, vuelvo a intentar dormir, un poco mas, unos segundos aparte.
Tu visitante, personaje, mamador, adicto, etc., eres ruin, despiadado y vil, justo como cualquier humano, inclusive yo; me han llamado loca, extraña, rara, y es comprensible, lo que se desconoce o es ajeno a una sociedad estereotipo, se encomienda a Dios, al laboratorio o al manicomio. Lo mencionado aquí son teorías, teorías que mi conciencia hace sobre un ser llamado Itzel, todo lo demás queda a cargo de la humanidad y de la masturbación.
Yo no sé volar en tu cielo.
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